HISTORIA


HISTORIA DE HUACRACHUCO

Al encuentro de las raíces de un pueblo



El descubrimiento de su apellido Villaorduña en un documento de

1548, firmado por los primeros 30 vecinos de Huacrachuco, excitó la curiosidad del profesor Melanio Rojas Villaorduña por conocer su linaje familiar y de pronto se halló investigando acerca de las raíces históricas de todo un pueblo. «Huacrachuco, su historia y sus costumbres» es el resultado de largos años de investigación de un autor que, pacientemente, como si fuera un escritor predestinado, ha logrado reconstruir gran parte del admirable pasado de Huacrachuco.

 

Todo comenzó, en realidad, con el acto de desprendimiento del ciudadano Luis Ángel Reinoso Laguna, quien en la época que fue alcalde provincial entregó a la municipalidad varios documentos coloniales que permitían conocer los comienzos de Huacrachuco; se sabe que fueron hallados en un baúl, entre los papeles de transferencia de la casa que la familia Reinoso compró de la familia Arellano, en los primeros años del siglo XX. Tales documentos ya no existen, porque fueron quemados por los terroristas.  Acontecimientos y datos que eran desconocidos han sido revelados en este relato histórico de amplio conocimiento e interpretación. Melanio Rojas ha desplegado sus aptitudes de gran investigador y cronista para enlazar las versiones orales con las fuentes escritas y entregarnos este libro que es un compendio de la historia, genealogía, creencias populares, cuentos locales y costumbres de la provincia Marañón; su capacidad pedagógica también se pone de manifiesto en el empleo de un lenguaje sencillo y en la evidente preocupación por proporcionar al lector la información contextual necesaria para la mejor comprensión de los temas

                                                                                PUEBLO VIEJO - YAMOS - HUACRACHUCO

Resulta fascinante conocer de la resistencia que ofrecieron los wacrachucos encabezados por los hombres de Tauripún hasta conseguir desplazar a los «barbudos» españoles de Pueblo Viejo, cuyas llanuras eran una gran despensa de alimentos; asimismo, el accidentado traslado a Yamos, que fue el primer pueblo colonial; y la ocupación final del valle de los cedros, donde se fundó la ciudad de Santo Domingo de Huacrachuco.

 

Afirma que en 1546 se construyó el primer templo cristiano denominado San Sebastián de Yamos y que entre los primeros vecinos de la villa de Huacrachuco estaban los españoles de apellido Villaorduña, Pantoja, Herrera, Carrera, Gamarra, López, de Ocaña y otros. Según sus indagaciones, fue a finales del siglo XVI que surgieron las primeras ganaderías en las punas de Piso, Paracay y Huanchay.

 

CHOQUE CULTURAL, ABUSOS Y MESTIZAJE

La visión crítica del autor está presente cuando nos habla de «invasores» europeos que impusieron su religión, costumbres e idioma a una población aborigen que cayó a una condición de semiesclavitud. Por otro lado, postula que hubo indios que se negaron a ser sirvientes de los blancos y huyeron a tierras lejanas, formando con el transcurrir del tiempo pequeñas aldeas en Chocobamba, Sinay, Ninabamba (San Buenaventura), Chinchil, Huachumay y otros lugares, donde hasta hace muy poco hubo predominio del idioma quechua sobre el español.

 

Describe la dura época de las encomiendas y corregimientos, con funcionarios ambiciosos, déspotas y abusivos. Habla de los terratenientes, potentados, autoridades y gamonales; del espíritu progresista de los mestizos y criollos, que se desplazaron hacia las alturas para tomar posesión de terrenos aptos para la agricultura y ganadería; del mestizaje cultural y los cambios sociales; del constante flujo migratorio entre Huacrachuco y la selva, que dio lugar a la formación de pueblos a lo largo de la ruta hacia Uchiza, en las márgenes izquierda y derecha del río Chontayacu; destaca la fuerza de fe que irradió la religión cristiana desde la villa y la gran labor evangelizadora de los franciscanos en los distritos de Cholón y San Buenaventura.

 

Identifica cuatro momentos migratorios, señalando como el mayor de ellos el que se produjo en la época republicana hasta los años setenta del siglo pasado, cuando llegaron por motivos de trabajo empleados, funcionarios públicos y comerciantes procedentes de diversos lugares; fueron ellos --indica Melanio Rojas-- quienes tuvieron «una participación protagónica en el desarrollo político y sociocultural del pueblo» y forjaron «la gran sociedad huacrachuquina del siglo XX». De Llata (Huamalíes) vinieron las familias Benavides, Bustamante, Hidalgo, Meza, Sánchez y otras. De Ancash, los Vidal, Domínguez, Escudero, Huerta, Melgarejo, Acuña, Borja, Cervantes, Gabancho, Gambini, González, Haro, Ramos y otros. De Huacaybamba, los Tarazona. Y de Pataz (La Libertad), llegaron los Daza, Vigo, Lafitte, Reinoso, Flores, Herrada, Pineda y otros.

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